Borrados del mapa
29 Marzo 2009
Cada día el telediario sacia nuestra necesidad de realidad, de conocer supuestamente el mundo en el que vivimos. Parece que es suficiente con abrir un periódico o poner un rato la radio para saber “cómo va el mundo”. Por desgracia, muchas de las noticias que nos rodean son algo más complejas que el enunciado que puede hacerse de ellas en apenas un minuto de televisión.
Palestina es una de esas noticias recurrentes, que cíclicamente nos recuerda el significado de la palabra “guerra”. Cada vez que pienso en esa palabra, procuro rememorar la totalidad de conflictos bélicos que conozco desde nuestra época hasta la antiguedad, imaginar el sufrimiento de miles de personas, el olvido de millones de muertos, la sin razón del miedo y el dolor. Todo para no insensible, para no ser capaz de pronunciar esa palabra vaciando su contenido, exponiendola cómo mero titular informativo del mundo que me rodea.
Por eso quiero que veais este avance de un documental en postproducción, que bajo el título “Borrados del mapa”, trata el reciente ataque israelí a la franja de Gaza. Ojalá cada vez que vieramos en el telediario una noticia así, experimentáramos lo mismo que al ver estas imágenes:
British sense of humor
24 Marzo 2009
El pasado post de “Paquito the chocolaterman” era todo un homenaje, a lo que reconozco que es una de las mejores tradiciones humorísticas de todo el mundo. El británico siempre se ha caracterizado por su sentido del humor, no sé muy bien si entre distinguido e irónico. El caso es que sin meterse con nadie es capaz de hacer reir hasta al más pintado. Buena prueba son estas dos magníficas series de las cuales extraigo dos momentos gloriosos:
Gran Torino (Clint Eastwood, 2008)
13 Marzo 2009

Clint Eastwood en Gran Torino (2008)
Con las ultimas películas de Clint Eastwood siempre me pasa lo mismo; cuando me siento a verlas parece que no me van a gustar. “Mystic River” (2003) comienza como un telefilm de sobremesa basado en hechos reales y “Million Dolar Baby” (2004) como una recreación demasiado personal del mundo del boxeo. Supongo que sabrán que ambas películas acumulan un cerro de Oscars y el aplauso unánime tanto de público cómo crítica; así que algo habrá en el transcurrir de la cinta que me hace a mí también cambiar de opinión.
“Gran Torino” en ese sentido no es una excepción. La historia de Walt Kowalski, un enviudado veterano de la guerra de Corea, resulta en principio un desapasionado retrato de un viejo misántropo y la sociedad multicultural que le rodea en una América cada vez menos profunda. Sin embargo, a través de una consecución de secuencias rodadas con pulcritud clásica, forzando casi el costumbrismo y dejando una sucesión de diálogos profundos además de memorables, se consigue dar pulso a una preciosa historia de respeto, integración y conciliación de valores culturales.
La corrección de todos estos elementos hacen de “Gran Torino” un buena película, pero su paralelismo de forma desapercibida con uno de los géneros más ortodoxos del cine, cómo es el Western, la convierten en poco menos que una obra maestra. La naturalidad y contemporaneidad de los personajes contrasta con su inmutable rol dentro de la historia, típico de los westerns. La concrección de escenarios asimila un conjunto residencial moderno en decadencia con cualquier emergente poblado del lejano oeste. El ineludible destino de los acontecimientos perfilan al personaje de Kowalski cómo un héroe al más puro estilo de “Por un puñado de dólares” (Sergio Leone, 1964).
Clint Eastwood ha sido capaz, junto a Henry Fonda o John Wayne, de identificar el esplendor del cine del Oeste, allá por los cincuenta y sesenta. Dirigió “Sin perdón” (1992) que devolvió el género a la actualidad con una revisión de sus propios tópicos. Y ahora con “Gran Torino” lo reinventa traspasando sus fronteras temporales y espaciales para aplicar su narrativa a una historia vigente y muy humana. El propio Eastwood ha confesado que esta va a ser la última película que interprete y no me extraña que antes de morir delante de las cámaras nos deje este testamento cinematográfico.
Paquito “the chocolaterman”
8 Marzo 2009
Hace unos años viajé a Londres. Recorrí durante una semana la capital británica con la única compañía de mi cámara. Como buen turista acudí a presenciar el famoso cambio de guardía en el palacio de Buckingham. Esperaba contemplar un fastuoso desfile militar, de ortodoxia castrense y disciplina marcial. Me quedé a cuadros cuando la banda de música empezó a tocar el “Paquito Chocolatero”…
Ja, ja, ja, ja, ja…
Vale, me habeis pillado. Es un fake. ¿Os ha gustado?, ¿a que está bien hecho? ¿no?.
Reconozco que no he sido el primero al que se le ha ocurrido hacer algo parecido. Es increible el efecto cómico que generalmente produce disociar audio y video. El otro día mi amigo Marki me envió un video al respecto, todavía mas “heavy”. Beyonce y el flamenco pop, una mezcla no apta para cardiacos. Un consejo, no lo intenten en casa.
Slumdog Millonaire (Danny Boyle, 2008)
3 Marzo 2009

Slumdog Millionarie (Danny Boyle, 2008)
Yo pensaba que Danny Boyle pasaría a la posteridad por “Trainspotting” (1996), una de las mejores películas de los años 90, que retrató a toda una generación británica nihilista y autodestructiva. Desde entonces y hasta la fecha, este director se había limitado a transitar con más pena que gloria por películas de ciencia-ficción pseudoutópicas. Si no saben a lo que me refiero pónganse “La playa” (2000).
Será el regreso a la realidad o que ha vuelto a tirar de una novela, cómo ya hizo con “Trainspotting”, lo que ha catapultado a este director británico a la primera fila del cine de autor para grandes públicos. “Slumdog Millonaire” (Perro callejero millonario, menos más que no han traducido el título) es una película de palomitas; de chico conoce a chica y se enamora de ella, pero hay un malo que se interpone en su amor y uno que era bueno se hace malo pero al final vuelve a ser bueno solucionandolo todo.
No, no se preocupe que no le he destripado la película, porque la verdadera historia de ”Slumdog Millonaire” no es la trama de sus personajes sino el contexto en el sucede; India. Uno de esos paises del que todos hemos oido hablar pero muy pocos conocen en realidad. Creo que jamás una película había sido capaz de condensar en diez preguntas de un concurso de televisión la sociedad, religión, cultura, economía y geografía de uno de los paises más superpoblados, emergentes y tradicionales del mundo.
Si a esto le añadimos una realización fresca y trepidante, a medio camino entre el videoclip y la propia tradición cinematográfica de bollywood, además de un guión escrito con la densidad del mejor suspense y la verosimilitud del falso documental; el resultado es una de las mejores películas del año. Incluso podría haber llegado a ser uno de los referentes cinematográficos de la década si al bueno de Boyle no se le hubiera adelantado Fernando Meirelles, excepcional cineasta brasileño, que ya aplicó este exótico y espectácular tratamiento narrativo a las favelas de Rio de Janeiro en “Ciudad de Dios” (2002) y a las carencias farmaceúticas en África con “El jardinero fiel” (2005).
Por lo demás, sería una pena que con tanto oscar y sesión doblada de multicine esta cinta sea relegada a mero entretenimiento y la mayor parte de sus espectadores no puedan apreciar el conocimiento crítico que nos brinda de la realidad que nos rodea. Ahora que lo saben, vayan a verla.