Pacharán “Iturriaren”
18 Agosto 2009

El endrino o arañón, cómo tambien se le conoce en el norte. Arbusto arbóreo del que se sacan las endrinas o pacharanes.
Será cosa de la edad o que me estoy haciendo mayor. Pero he tenido un capricho tonto; de esos que les dán a los que se ponen a customizar una teja para que parezca una casa o los que cortan los arbustos del chalet con formas de animales. Bueno, no sé si lo mio es para tanto porque al fin y al cabo lo único que me he propuesto es hacer pacharán casero.
El caso es que viene de familia. Ya les he hablado alguna vez de mi madre “esa gallega entrañable“; pues bien, aparte de insigne repostera es una auténtica fabricante de espirituosos. Cada vez que va a Galicia, se vuelve con varios hectómetros de aguardiente casero; de ese que se embotella en los envases vacios de la gaseosa y podría confundirse tranquilamente con agua, al no llevar la pegatina de líquido inflamable.
Entonces, cuando llega a Guadalajara, saca su faceta de “meiga” y lo mezcla con tomillo, moras o simplemente café; creando deliciosos licores que se acumulan en el fondo del mueble bar esperando a que algún incauto sonria amablemente mientras acepta tomar “una copita” despues de alguna copiosa comida.
Yo, por mi parte, me declaro un enamorado del pacharán como digestivo y complemento a una buena sobremesa. Los he probado de todos los tipos, colores y sabores; todos hechos con anís y endrinas, pero todos diferentes. Y hete aquí que seducido por la alquimia, la recolección de productos silvestres y la cocina en general me he dispuesto a crear mi propio pacharán.
Cómo vengo del mundo de la comunicación y la imagen, lo primero que se me ha ocurrido es ponerle un nombre que identifique perfectamente el producto con su productor. “Pacharán el Alcarreño” me resultaba un poco paleto. “Pacharán 1982″ parece que es añejo y yo quiero hacer una bebida joven. “Pacharán de la Fuente” es perfecto, pero queda un poco egocéntrico ¿no?. Así que cómo al fin y al cabo el Pacharán es una bebida de origen vascuence, he decidido traducir mi apellido al euskera y queda tal cual : “Pacharán Iturriaren”.
Buen nombre, si señor. Tiene fuerza, carisma y sobre todo raigambre. Je, je, je. Ya tengo comprada la garrafa de tres litros de anis dulce. También he estado investigando alguno de los ingredientes secretos que se emplean en pequeñas cantidades para matizar el sabor; café, canela, naranja, manzanilla… Supongo que me llevará varios años dar con la formula perfecta. Pero no hay problema, tengo toda la vida por delante. Solo necesito una cosa, un detalle sin importancia:
¡¡¡¿Alguien sabe dónde demonios
hay endrinas en Guadalajara?!!!
Paella y vuelta
9 Agosto 2009

Paella y vuelta (25 de junio de 2005)
Hace unos años mis amigos y yo tuvimos una curiosa ocurrencia. Ninguno teníamos tiempo, ni dinero para irnos de vacaciones a la playa. Pero no queríamos que se nos pasara el verano sin poder darnos un baño y sentarnos tranquilamente en un chiringuito mirando al mar. Apesadumbrados andábamos, apurando una cerveza en un triste bar de Guadalajara, cuando nos dijimos. ¿Y si vamos y venimos en el mismo día a Valencia?
Dicho y hecho. Eran las dos de la madrugada. Seis horas después estábamos saliendo en coche en dirección al levante, parando tan sólo a desayunar en un pueblo manchego perdido en la provincia de Cuenca. A mediodía entrábamos en Valencia, dando la sorpresa a un par de amigos que tengo en la capital del Turia. Nos llevaron a la “Malvarrosa“, donde pudimos lucir nuestras blancas extremidades al sol. Después a comer la suculenta paella que aparece en la imagen, en un restaurante a pie de playa. Incluso tuvimos tiempo de merendar una horchata con “fartons”; otra especialidad local.
Qué más se puede pedir. En seis horas de vacaciones nos dio tiempo a saborear los mejores momentos de quince días en la playa. La consigna era hacerlo todo el mismo día; así que antes de la medianoche llegábamos a Guadalajara con el culo plano de 800 Km de coche, la cara roja de tomar el sol sin protección y una sonrisa inmensa en la boca de haber burlado la rutina con unas vacaciones de lo más originales. He comido muchas paellas desde entonces, pero reconozco que ninguna me ha vuelto a saber como aquella.
“Up” (2009) Bob Peterson & Pete Docter
3 Agosto 2009

"UP" la última película de la factoría disney-pixar
Vale. Ya iba siendo hora que me dejara leer algo más por ustedes, amigos anónimos que visitan mi página web. No voy a poner excusas del tipo “es que cómo es verano y hace calor…” o “ando muy ajetreado en el trabajo“. Todo eso es cierto, cómo cierto es que hasta la fecha cualquier entrada que escribía en esta bitácora me llevaba algo así como dos horas de sesudo tejemaneje frente al portatil. Toda la facilidad de palabra que tengo ha sido siempre inseguridad o debería decir torpeza, en la expresión escrita. Pero ahora ya no. Despues de un mes cómo redactor de informativos, ya lo ven; limpio, fluido y a tiempo real (solo me falta dar esplendor para convertirme en la RAE).
Bueno a lo que íbamos: Tampoco les he hablado de ninguna película últimamente, más que nada porque me gusta más recomendar películas que criticarlas. Así que hasta este fin de semana no he tenido la oportunidad de ver algo de lo que verdaderamente merezca la pena hablar aquí. Por el camino se me han quedado “Los abrazos rotos” (no quería llenar la bitácora de insultos) “La casa de mi padre” (me resultó tan indiferente que no me motivo a escribir ni una sola línea) “Paris, París” (tan divertida y romática como simple y clasicona) “Al final del Camino” (ya les digo que no me gusta tirar piedras contra el cine español, aunque en ocasiones se pueda) “Pagafantas” (esta si me gustó, pero todavía me pregunto qué no me terminó de convencer) y finalmente “Lol” (que amén de fresca y creativa, pecaba de infantil y previsible). Y este es el resumen de las películas que he visto en los últimos tres meses.
Pero el viernes volví al cine para ver la última película de la factoría Pixar, a la que hay que reconocer que haber sido fagocitada por Disney no le ha sentado nada mal. Pixar ha ganado en presupuesto, distribución y sobre todo en experiencia gracias a los productores de Disney, que por contra se han llevado al mejor equipo de ingenieros y animadores 3D que existe en el mundo. Desde Toy Story han pasando diez largos años, pero las películas de animación por ordenador no han perdido su frescura y al mismo tiempo familiaridad con la que varias generaciones nos hemos grabado a fuego estos cuentos convertidos en relato audiovisual.
Si hay algo en común entre “Blancanieves” (1937) y “Up” (2009) es sin duda su narrativa; sólida, densa y fascinante. Ninguna imagen, objeto o personaje son gratuitos, todo responde a un intrincado resorte de feria que una vez te ha enganchado no te va soltar en toda la película. Eso se conoce como implantación y aparte de obligar al guionista a escribir la historia casi del revés, es uno de los mejores mecanismos narrativos que ha inventado el cine para mantener la atención en un espectador de cero a cien años.
Nunca he entendido porque este cine “animado” siempre ha tenido el pero de no considerarse real, a efectos de critica y público. En los propios Oscar se creo una categoría específica para que no se viera relegado frente a las películas con gente de carne y hueso, luz de verdad y sonido directo. Injusticia o precaución ya que a menudo estas películas estan; sin duda mejor sonorizadas, con efectos de luz más elaborados e interpretaciones que no sólo reproducen los sentimientos humanos, sino que la mayoría de las veces nos lo presentan de manera mucho más cercana, sutil y emocionante.
Bueno, pues eso, que vayan a verla y me cuentan.
